El atrincheramiento del brasileño Luiz Inacio Da Silva “Lula”, para su posterior entrega a las autoridades, después de haber sido sentenciado por corrupción, nos mostró a todas luces lo que siempre se dijo de los “izquierdistas” latinos: Lo único cierto en todos ellos, es que quieren llegar al poder para disfrutar de los placeres de la burguesía.

En el Perú no hay un solo alcalde “izquierdista” que haya dejado el poder con menos dinero con el que ingresó. Antes y durante la campaña, todos andan a dieta, arañando cualquier recurso y prometiendo rifar los cargos apenas se llegue al poder. Y cuando lo dejan, es clásico que sea Arequipa el reducto de los alcaldes puneños convertidos en nuevos ricos. Y es que tal como es arriba, es abajo; por eso no causa extrañeza que “Lula” diga que luchó “por los más pobres, para que dejaran de serlo”. A la fecha, el único pobre (que trabajaba en el zoológico, no sabemos de qué) que dejó de serlo, fue su hijo: A la fecha tiene 20 millones de dólares.

Lo mismo pasó con el hijo de Fidel Castro y su yate, los hijos de Hugo Chávez; y el de Nicolás Maduro. Cristina Kirchner está inmersa –como su prole- en juicios sobre su súbita extraña fortuna, ni que decir de la otra “izquierdista” Michelle Bachelet y el próspero empresario inmobiliario, su hijo. ¿No se han fijado cómo se viste la hija de Evo Morales y dónde vive el proto-comunista de Rafael Correa?

Ollanta Humala, el niño bobo del barrio, el “choro monse”, purga prisión preventiva, justamente por manejo de fortunas que venían nada más y nada menos que de Odebrecht, y que las dilapidaba a manos llenas Nadine Heredia, y con el aplauso de algunos bobos que en el sur, que se peleaban por aparecer en fotos con ella, cuando “sorpresivamente” viajaba en el avión presidencial. La “huachafita” de ayer, pasó a ser la “izquierdista fashion” que algunos candelejones esperaban.

Otra, la “socialista” Aída “Mocha” García Naranjo, embajadora de Humala en Uruguay, nunca visitó a los más pobres, ella gozaba a todo chancho de las comodidades de la burguesía. Sus anillos eran tan gordos como su cuerpo. Y la comunista vaga y corrupta Susana Villarán ¿no era la ferviente admiradora y seguidora de Lula?

En Puno –cuándo no- hay un congresista “de izquierda”, cuya familia vive en Lima, tiene más de una docena de casas a su nombre, su hija estudió en una universidad privada en Lima. Y otro puneño, eterno candidato (o candidito) de un exótico movimiento “al socialismo”, tampoco tiene a su familia viviendo en la tierra de Aduviri, y cuando a ellos les preguntan: Compañero ¿por qué no trae a su familia e hijos a vivir a estudiar a Puno? La respuesta mental es clarísima, pero escondida: Mucho cholo. ¡Que tales “izquierdistas”!.

Y es que, con la degeneración de la política, cada vez hay menos gente de izquierda, leída y culta; lo que más abunda ahora, es la pose antes que la formación. Y es que ahora, ser “zoocialista”, es una forma de justificar la dedicación al vil oficio de la política, para llegar a tener cualquier cargo: No importa asesor, regidor, consejero. No importa, lo importante es recibir algún mendrugo del presupuesto nacional. Ya no creen en el cuento ese de la “dictadura del proletariado”, menos en que “el poder nace del fusil”; y las únicas “bombas” que conocen, son las que semanalmente se las tiran “en nombre del pueblo”. Si eso no es cierto ¿por qué no pasan inmediatamente “a la clandestinidad”?

De manera que, lo que le pasa al “gurú” al fundador del “socialismo del siglo XXI”, es lo premonitorio de lo que les pasará a los “izquierdistas” de los gobiernos regionales, y alcaldes (si es que hay fiscales con glándulas). Aunque la corrupción que campea en el continente, no es exclusiva de un ala: Son tanto podridos los de “izquierda” como los otros. Vean nomás nuestro “congrezoo”. Si algo los une a todos, es el estipendio mensual, y la corrupción. Finalmente ¿creen acaso que los “candidatos”, que hoy salen como hongos, van a “moralizar”? ¿O van a “negociar”?

 

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